¿Todas las mujeres disfrutan de su embarazo?

Tal vez ya te han dicho la mítica frase: ‘Estas embarazada, no enferma’. Al decirla también estaría bien que nos explicasen a que se refieren exactamente.

Esta claro, que siempre que no haya ninguna complicación se ha de llevar una ‘vida normal’ pero eso no quita que durante el embarazo hayan momentos en los que la mujer se encuentre realmente agotada, hayan náuseas, ardores, molestias musculares, dolores de cabeza, estrés, temores etc.

Por lo tanto, si estás embarazada y leyendo esto, y te encuentras mal, exteriorizalo. Aunque sean comunes durante el embarazo no quiere decir que tengamos que pasarlas sin más.

“Hacer vida normal” dentro de las posibilidades de cada una y lo que la salud permita y poder disfrutar del embarazo lo mejor que se pueda. El estado emocional de cada mujer, los miedos y los pensamientos que nos asaltan influyen en como vivimos cada una nuestro embarazo.

Para cada mujer hay una vivencia diferente del embarazo y su maternidad, donde se enredan varios factores:

  • la historia personal de cada mujer
  • su situación actual
  • en qué lugar llega el bebé (primero, segundo,…)
  • su personalidad

Se trata de una etapa de crisis vital que moviliza, despierta ansiedades y donde es frecuente que surjan conflictos que se encontraban “escondidos”.

Desde una sensación de “invasión” en nuestro cuerpo y en nuestra vida. Sensación de felicidad y de inseguridad, de apego por el bebé que está formándose y miedo o rechazo a la pérdida de nuestra autonomía…

Se habla también del embarazo como una etapa regresiva, donde es frecuente que surjan recuerdos del pasado. El modelo mental que se tiene sobre qué significa ser madre está directamente relacionado con las experiencias que hemos tenido como hijas.

Así que si ha habido conflictos o falta de cuidados durante la infancia, estarán muy presentes aquellos aspectos que no quieren repetirse y, a la vez, una carencia sobre referencias positivas o modelos en los que poder apoyarse.

Los cambios físicos, sobre todo a partir del segundo trimestre, también pueden provocar sentimientos de ambivalencia: por un lado son la señal visible que “confirma” el embarazo y nos dota de un nuevo “status”, muy valorado en nuestra sociedad. Pero al mismo tiempo pueden disminuir la autoestima de la mujer.

También aparece con frecuencia un efecto de mayor transparencia o sensibilidad psíquica (concepto planteado por Bydlowski), donde los sentimientos, miedos y conflictos aparecen “en la superficie” con más facilidad.

Y otro aspecto frecuente es la tendencia a pedir más apoyo y cuidado del entorno, a sentirse más dependientes… Como si necesitáramos cuidados “maternales”.

En estos momentos es fundamental contar con una red de apoyo, ya sea de la pareja, familiares o amigos. Pero no siempre esta red está disponible y por tanto la mujer vive estos cambios en soledad.

Conocer y estar atentos a estos fenómenos pueden ayudarnos a entender la razón de algunos malestares o conflictos intensos. Y detectar la necesidad de buscar la ayuda adecuada para cuidar de una mujer embarazada.

Es una etapa de numerosos cambios. Los sentimientos están a flor de piel, no tengas miedo de expresar lo que sientes, tus miedos, inquietudes. Si te encuentras mal físicamente hazlo saber, no estarás enferma pero tu cuerpo se está preparando para dar vida a un nuevo ser.

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