Tips y consejos para que dejar el pañal no suponga un trastorno

¿Te has preguntado qué necesita realmente tu hijo y cómo puedes ayudarlo a dejar el pañal?

¿Tu hijo empieza el cole y ya te han avisado que las profesoras no cambian pañales? ¿Has pensado quitarle el pañal en verano porque te han dicho que así es más fácil? ¿Te han contado que si lo llevas durante una semana cada media hora al baño y lo dejas sentado se quita el pañal de momento?

El pañal no lo quita el adulto, lo deja el niño.

No es la ‘operación pañal’, esto significa que hay que intervenir y no es necesario. Es un proceso madurativo, en el que los padres debemos brindar las herramientas necesarias para fomentar su autonomía. Cuando este preparado para dejar el pañal será capaz de hacerlo por si solo.

El control de esfínteres se adquiere por el niño en algún momento de su desarrollo entre los 20 meses y hasta los 7 años. Es una cuestión madurativa y por lo tanto hay que respetar los tiempos de cada niño. Si bien es cierto, que hay una gran presión social con este tema, porque ya ni en el colegio se respetan los ritmos de cada niño, no podemos forzar esta situación como se está haciendo actualmente. Puede tener consecuencias nefastas como ocasionar estreñimiento en tu hijo y u desequilibrio fisiológico difícil de encauzar.

10 signos de posible madurez

1- Se niega a los cambios de pañal
2- Es consciente que se acaba de hacer pipí o caca y lo dice.
3- Se quita, o por lo menos lo intenta, el pañal.
4- El pañal se mantiene seco por más tiempo (3 o 4 horas).
5- Empieza a avisar cuando siente la necesidad de hacer pipí o caca.
7- Tiene buen equilibrio para caminar, incluso correr. Si es capaz de saltar a la vez con los dos pies, es un gran signo de madurez.
8- Siente curiosidad cuando otros van al baño.
9- Empieza a entender lo que le pedimos y es capaz de llevarlo a cabo.
10- Es capaz de desempeñar varias tareas seguidas, sobre todo las que guardan relación entre sí.

Consejos para dejar el pañal de forma respetuosa

  • Es bueno no esconderse de los niños cuando hacemos nuestras necesidades fisiológicas, al observarnos se percatan de lo que un día ellos también serán capaces de hacer. La naturalidad y el diálogo son claves con este tema.
  • Cada cosa por su nombre, desde bien pequeños se les puede ir diciendo la palabra que define cada acto. Ejemplo. Voy cambiarte el pañal porque veo que has hecho pipi/caca.
  • Realizar los cambios de pañal de pie, explicando siempre lo que vamos a hacer y como. Es importante dar intimidad al proceso, podemos asignar un lugar para el cambio de pañal y que identifique que es allí donde debe ir para ello. Obviamente si este lugar es el cuarto de baño, tendremos una parte del trabajo hecha.
  • Fomentar su autonomía, nos puede ayudar a ir preparando todo lo que necesitamos para el cambio. Podemos ofrecerle una toallita y que se limpie. Pedirle que tire el pañal etc.
  • Cuando el niño va alcanzando un grado de madurez que solo los padres saben, se puede sustituir el pañal de bebé, de siempre, por los pañales tipo braga, los de sube y baja, son muy prácticos cuando ya han adquirido una autonomía suficiente que les permite a ellos mismos controlar la puesta de pañal. Son especialmente útiles los pañales llamados “de aprendizaje”, que suelen tener un dibujito en la parte delantera que desaparece cuando el pañal se ha ensuciado. Así se van dando cuenta de cómo se ha ensuciado el pañal.
  • Poner a su disposición un adaptador de WC cómodo y seguro, muchas veces por el simple deseo de imitarnos nace en ellos el deseo de usar el WC. Personalmente prefiero el reductor que el orinal ya que si se acostumbran mucho al orinal a veces hay problemas para que acepten el WC y sé de algún caso en el que a los padres les ha tocado ir con el orinal a todas partes. Pienso que del pañal al WC es lo mejor. ( Ni qué decir tiene que no hace falta que tenga música…)

Qué no hacer:

  • No olvidar que el control de esfínteres es algo más que hacer un pi-pí que otro en el WC. Se controla cuando el niño siente las ganas y es capaz de retenerse hasta llegar al WC.
  • Insistirles con el tema, avergonzarlos o darles premios, comportamientos más propios de un adiestramiento que de un acompañamiento en su desarrollo.
  • Ponerse nervioso, preguntarle mil veces al día si desea ir al WC o sentarlo en él largos ratos y varias veces al día sin que él muestre necesidad ni predisposición. Nuestro objetivo no es que el niño haga un pi-pí porque se le pide sino que él mismo conozca la capacidad que tiene de controlar su cuerpo.
  • Pensar que como estamos en medio de la “operación pañal” debemos dejar el uso de pañales de golpe. No es contraproducente usar durante el tiempo que creamos oportuno el pañal, si vemos que en casa controla pero tenemos dudas de qué pasará por ejemplo durante un largo paseo, no pasa nada por ponerle el pañal, eso no interfiere en la adquisición del control de esfínteres. Incluso hay casos en lo que los niños aún no están preparados para hacer caca en el WC, si te piden el pañal pónselo, es lo que el necesita.

¿Y el pañal nocturno?

Lo primero que conquistan es el control de esfínteres en estado de vigilia para pasar después al control durante el sueño, es también muy posible que una vez que controlan de día no tarden en controlar de noche. Para dejar de usar el pañal nocturno el único secreto es observar por las mañanas el estado del pañal, después de varios días en los que el niño se despierta con el pañal seco se le puede quitar perfectamente. Sencillo y natural, no hay por qué despertarlo en medio de la noche para ir al WC ni limitar su ingesta de líquidos al ir a dormir o durante la noche, aunque no está de más invitarle a hacer un pi-pí antes de acostarse.

En resumen, no hacer nada extraordinario aunque sí observar y acompañar a nuestro hijo en esta nueva “conquista”.

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